Un compañero de clase, en el colegio donde yo estudiaba, acusado en una gran falta, a las pruebas se remite y con el palo cayendo en su mano por el maestro, eleva muy firme y orgulloso su descargo: ¡¡Yo no he sido profesor!!
Y como nuestro guía era sabio, aplica el correctivo pero el travieso movido a la picardía no desmaya en su defensa y en el afán de airoso vencedor, replica de nuevo sin vergüenza alguna: ¡¡Yo no he sido profesor!!
Imperturbable el profesor nuevamente que enfila la palmeta y el alumno vivo, terco como mentiroso, siempre desafiante contesta con el cinismo que lo caracterizaba entonces, respira y embate: ¡¡Yo no he sido profesor!!
Nosotros, nos preguntábamos en qué momentos se acabaría el castigo incesante porque él vivía los estragos de la disciplina, pero, no cejó su recia defensa y ofende: ¡¡Yo no he sido profesor!!
Hasta que el docente se mostró sereno, serio, parco e indolente y le replica algo alterado pero con firmeza mirándolo a los ojos: ¡La verdad estudiante! El muchacho estaba de colores y esta vez jura por el tormento: ¡¡Yo no he sido profesor!!
Otra vez como antaño, el educador aplica el dicho consabido: “La letra con sangre entra” y no por ello deja al estudiante. Ésta vez el jovencito regala lagrimitas a ver si conmueve al profesor y sin pensar en lo que esa vez dijo, sentencia: ¡¡Yo no he sido profesor!!
No hay nada que hacer, el amauta sigue al impenitente y éste que ya parecía quedarse sin mano, sintiéndose derrotado al fin, entre lágrimas verdaderas y sollozos se confiesa después de tanta majadería: ¡¡Yo si he sido profesorrr!!
Nunca nos olvidamos de esta anécdota en nuestro recordado centro de estudios. Aquellas aventuras y vivencias, aun otras de mucha originalidad por nosotros. En nuestras reuniones anuales, le preguntamos curiosos al chancho: ¿Cómo pudiste, cómo lo hiciste compañero para cometer semejante payasada? Entonces él, ahora padre de familia de dos hijos, en esa oportunidad socarronamente nos dijo:
¡¡No sé cómo lo pude hacer muchachos, porque yo, nunca lo pude comprobar!!
Roque Puell López Lavalle
Me gusta. Era terco ese niño.
ResponderEliminarSiiiiiiii!!
Eliminar