“Hola, tu
acento no es de aquí y estás de paso en mi país”, te pregunté al ver tus
maletas encontradas y tus chivas juntas como hermanas. Risueña como eres e
inteligente, respondiste: “Soy
del Paraguay”, y yo curioso por la emoción cumplida, me
di cuenta que allí empezaron las sorpresas. Recordé que hacía mucho había leído
acerca de Asunción y esos fueron puntos de oro para mí. ¡Qué lindo fue
escucharte cuando me contestaste el saludo en tu perfecto guaraní!
El pecado de
ser sociables para ambos empezó su faena. Se encontraron dos almas que jamás se
habían visto. Arreglar el mundo y hablar de nosotros era la tarea que nos
trazamos preguntándonos que más podíamos encontrar, tan sólo fueron unas
semanas que viviste en Lima y había que buscar más. Te faltó tiempo, te
faltaron días, pero te quedaste a ver lo que el Imperio te mostró. Ini es tu
nombre de pila y tu apellido es el de los más grandes todavía, pero prefiero
decirte Inita para recordar que me brindaste tu amistad con la sonrisa de una
niña..
Pero te ibas
pronto a tu querido terruño, al país verde y de valientes, al gran condominio
alegre del Sur. Te confieso que fue una charla interesante, me quedé con la
pluma y el tintero, ¡Nuestros dos mundos opuestos se confundieron! Parecía una
amistad de muchos años en un tiempo tan pequeño.. Solo deseo que hayas llegado
bien, que cuentes a tus paisanos que un peruano te encontró desierta y que
anhela que nuestra amistad crezca en medio de la tormenta. Aunque te vi sólo
una vez, ¡Ojalá pronto tengas que volver!
Te recordaré
siempre como un ángel perdido que bajó del cielo, te recordaré siempre que nos
encontramos en aquél Café de tantos, me acordaré del abrazo y extrañaré el
momento cuando nos dimos el beso tímido del “hasta pronto”, ¿O fueron dos? Pero
ahora en mis recuerdos me veré leyendo de niño la historia de tu país, cuando
en aquella tarde mi corazón se emocionó escuchando al pájaro chogui cantando en
el lago de Ypacarí..
Aromas
del café caliente, aromas que me entretienen, aromas de leyenda pero de
aquellas que solamente se convierten en realidad..
Roque Puell López Lavalle
No hay comentarios:
Publicar un comentario