Una lágrima me acusa compañero que ante al abuso y complacencia, en otras lides y contiendas, yo no te supe defender, quizá habrían otras circunstancias entre las cuales tú lo entiendas y quizá yo lave mi ofensa y te pueda en el peligro responder...
Un lágrima de desconcierto mujer, fue cuando entre tus cosas descubrí tu carta innoble entre otras de poca importancia y leí qué de nada te habías enamorado y que de nada mío te habías gozado, pero si vi cómo traicionabas el amor que un día te había mostrado...
Una lágrima de rabia amigo, fue cuando viniste a hablarme por la canalla y pensé que íbamos a celebrar pero fueron muchas las palabras que diste para no ofenderla y no tuviste mejor idea que venderte por tus ideales quedándote con ella...
Una lágrima de desilusión fue cuando tú dijiste que sabías que yo iba a regresar, tú que me decías con palabras lisonjeras que extrañabas mi presencia y mi pensar, ¿Pero cuál fue mi infortunio? Que tú cambiaste cuando yo me di la vuelta y ver que me querías estafar...
Una lágrima de ira fue cuando me dejaste negra, cuando ante todos te mostrabas orgullosa pero cuando la desgracia me alcanzó y se juntaron mis caminos en tinieblas, te fuiste sin pensarlo dos veces con aquellos que me lanzaron piedras...
Una lágrima de profunda pena y sentimiento fue cuando te fuiste madre. Fue una tarde de dolor y desconsuelo, una madrugada anterior mi alma me había avisado, ya lo esperaba pronto pero ese día mi corazón me halló sin resguardo…
Una lágrima de felicidad fueron las promesas, los juramentos y la pinta de mi camisa hecha con los mejores colores, hasta los besos finales de las compañeras en la despedida del colegio, pero la muerte se llevó a nuestros mejores compañeros...
Una lágrima de nostalgia, una gota de suspiro y de preguntas llenaron mi alma, ¿Por qué tendría que acabar lo nuestro si prometimos caminar con el corazón sincero? Y no nos dimos cuenta que fue el orgullo lo que nos separó del sueño…
Una lágrima de pesar por este mundo incierto, que al fin y al cabo ya pronto terminará, fueron las alegrías, desastres, victorias grandes o los pobres finales, yo sabía que esa era una señal, pero solo supe entonces que Dios, me dijo la verdad…
Roque Puell López Lavalle

No hay comentarios:
Publicar un comentario