¡Voy a buscarte ahora para darnos un gran abrazo! ¡Regresaré para regalarte un beso apasionado! ¡Quiero saber de ti y sentirme como tú, muy alegre, tan fuerte e impredecible, un tremendo portento!
Eres tú la aventura que atrae mi vida, aquella que quiere recorrer a tu lado los mundos donde no hay preguntas ni barreras. Eres el susurro de mis pasiones, el encuentro de mis valores, el deseo de mis conquistas y los momentos que superas mis intenciones..
Debo ser como el color azul intenso, deseo tener la inmensidad de tu corazón en mi vida sin tiempo. Quiero entonces, compartir tu especial silencio, usar tu furia contra las rocas de los acantilados y hacerlo con desprecio...
Anhelo vivir como tú en la más grande tormenta, también experimentar lo que siempre fui, impetuoso y arrogante, de gran corazón pero dulce amante, que no tenga miedo de bramar ni luchar a cada instante...
Busco sin descanso, proclamarte, que eres mío, que eres mi estandarte y desearte como el aire, con la fuerza de mi corazón en un mil de pensamientos y en un sin fin de aquellos amores ciertos y distantes...
Quiero por fin, vivir la ansiada paz en tus profundidades, donde el gigante reposa y se esconde, donde él se refugia y ruge para que nadie lo estorbe. Tal vez así pueda sosegarme, quizá en la oscuridad pueda rebelarme o ser como un niño solitario que no tiene un lugar dónde buscar un gran amor como tú, mar, tan inteligente y tan grande...
Roque Puell López Lavalle
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