La despedida se hizo presente y la mañana de un nuevo año parecía inútil. El patriarca de la familia partió para siempre y el pesar de los presentes rompió a llorar. Quedaron solo la resignación, los recuerdos, el aviso, el saludo, todo se fue en el mágico recuerdo de un adiós inoportuno que ya se veía venir. No por ello se recuerda ahora el padre grande que amó mi amigo, su eterno compañero, mi hermano ocasional que un buen día lo conocí y lo ayudé a un mejor caminar. ¡Un claro presentimiento!
Comenzaron a llegar los familiares, amigos ocasionales y los no invitados. El cortejo llegaba de lejos y para todos, nunca supimos que pasó con los demás. En la ida al camposanto la vida seguía su curso, en la camioneta se escuchaba el barullo, las risas, todo seguía igual. No parecía día de duelo sino un día de paseo, pero lo inverosímil, lo que no se entiende, los términos del pasado, el canche borrachín, los casaqueros y el hijo desamorado, se conjugaba en un sin fin de sentimientos encontrados. Pero en la hora de la verdad, cayeron las caretas y no faltaron los mariachis caída la tarde para entonar. Acaso fue el último deseo del finado. Lenta fue la despedida, paso a paso a mezcla selló la luz de la última morada, un adiós para los que creen que allí todo terminó. Un pañuelo para enjugar, un recuerdo para no olvidar, se fue el espíritu pero quedó la esperanza para vivir la eternidad..
Pero ahí estuvimos tus amigos, tu gallada de antaño, los que no imaginaste que debieron estar, tal vez para acompañarte pero más que todo para entender tu malestar. Pero nada es para siempre, tú lo sabes y ya se nos han adelantado, pero a la hora señalada, todos juntos nuevamente nos vamos a encontrar. Sonriendo, platicando y cuenteando hasta nomás, aunque la esperanza gloriosa ya tuvo que participar.
Por eso mi querido hermano aunque no supieras ahora que vas a comentar y el dolor todavía te alcance y no puedas más suspirar, ten calma, ánimo, que a veces no podemos las cosas cambiar. Pero si te aseguro que el Eterno te va ir sanando todo ello que no puedes contar, déjate llevar por sus delicadas caricias y por su buena voluntad. Déjate guiar, entrega lo q no puedes manejar. Te habla alguien que hace unos años a la cascarita tuvo que enterrar y más doloroso es quién siendo el único, todo el peso tuve que enfrentar. Si no fuera por nuestro Dios que por partes y cucharadas mis heridas supo vendar, no sabría ahora que decirte para que no vuelvas a empezar.
Cree que siempre estará en tus momentos difíciles y en tus momentos de triunfo, piensa que él sonríe por tu bienestar, pero por sobre todo siente que dónde él está ahora, se encuentra en un mejor lugar. En cualquier día menos pensado a su lado vas a estar. Verás con la fe no escrita y con la convicción del alma, que serán felices otra vez para que griten y celebren otro gol que tus cremas van a anotar..
Y aunque en el cielo no haya más dicha que solamente cantar y alabar al Creador, estoy seguro que el encuentro tuyo y de tu papa, ése sí que va sonar. Corrígeme si me equivoco, que veremos a más de un ángel incluyendo a Quien nos trajo, que de todas maneras, se van a emocionar…
Roque Puell López Lavalle

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