miércoles, 6 de mayo de 2015

Hombre de maíz



En América naciste fijáte, increíble fue Dios hombre de maíz de la bella Guatemala
Meso-américa, la tierra de los mayas, hoy quiero dedicarte fino unas palabras
si me lo permitís y si el tiempo me da la venia, contaré unos mis recuerdos

Que hace ya unos años viví entre el occidente frío y entre los muchos encuentros
y que van de las camionetas coloridas a los caballos bravos de las milpas
holguras y estrecheces son lo que me mostró la campiña de los pinos
las tortillas que parecían extrañas a mi hambre que se desataba
y que muchas veces me hicieron feliz para nunca olvidarlas

Me tocó ser testigo de conocerte en mis correrías de aventurero y aldeano
entre los azulinos volcanes donde los pastores cuidaban los rebaños
entre las aldeas que no se dejaban amedrantar por el frío 
y tu gente alegre que varias veces me sabía decir:
Buenos días hermano... ¿Cómo amaneció hoy el caminante?
Bien; contestaba, pero él siempre desconfiado, sonreía
Entonces, mi conciencia me decía lo contrario:
¡Buenos son los días que Dios te hace vivir todavía!

Y qué momentos tú, muchos fueron los viajes en el valle de la Ermita
pues mucho aprendí hombre de maíz, varón del campo y trueno
vos que caminas con la leña a cuestas y que tu familia espera 
si que sabes enseñar al que no sabe y compartes tu milpa
No cambies porfa, tú sabes al fuereño contentar... 

No dejes que tu nombre se pierda en los cambios del mundo sombrío
las raíces y tradiciones no deben morir, así el mundo lo sugiera
pues educación, trabajo, salud y desarrollo, son los pilares
¡La grandeza de una Nación! ¿Alcanzarás la estrella?
Y me lo dijo Don Calayo: ¡Claro que la conseguirás!

Pero que nunca se pierda entre las madejas ni en las letras muertas
las estrofas bellas de tu himno patrio que más de una vez canté
y que diste la vida y la fuerza a este país que te vio nacer, 
solo hacéme la campaña, no te rajes hoy ni mañana
¡Qué no mueran tus ideales, ni el amor a tu patria por nada! 
¡¡Dios te bendiga siempre, hombre de maíz!!

Roque Puell López Lavalle

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