sábado, 8 de octubre de 2016

Nocturno


Aquella vez que caminábamos bajo la lluvia no nos dijimos nada. Pero horas más tarde, cuando tomé tus manos en nuestro lecho me preguntaste: ¿A dónde quieres llegar? Desconcertado, te contesté una respuesta guardada: ¿Y si me dijeras mejor, que me amas? Sin embargo, llevabas contigo el tesoro más grande de todos, el más osado, aquél que no es dado ni por orgullo, ni por nadie ¿Quién fuera yo para que me lo llevara? 

Sería cuando tu voluntad quisiera entregármelo. Solamente me dijiste que no en aquella noche y me quedé triste como un niño. Entonces, yo pensé que ya no podría contemplar tus ojos desvelados y que no podría tampoco, acariciar tus generosos senos como antaño. ¡Qué contrariedad! Días antes me habías dicho lo contrario y yo te creí, más no me di cuenta que no estabas en el cabal momento de decir nuestra verdad: Que éramos solamente amantes...

Tal vez si pudiera verte desnuda donde esa vez fuiste mi cómplice, tú hubieses huido de mis manos y yo hubiese quedado sin palabras por tu desgano. Pero en ese momento pudo más el amor y el deseo, porque te portaste como una niña adolescente, afanada por llegar a su inocente recreo. Fuiste quien todo lo cree y que todo lo espera, aun cuando nuestra verdad estuvo realmente manifestada... 

Ahora nuestra silueta en la oscuridad, estaba celosa. Una porque me amaste sin haberme visto y por amarte yo, sin adivinar tu destino. Sentí tu aliento por un instante, descubrí tu deseo que no cesó de amarme, pero luego descubrí que tu amor se transformó solo en palabras sin algún sentido. Luego te vi dormir, esperar a que despertaras con mis besos era imposible, solo sonreías en sueños y eso para mí fue simplemente una mentira...

Entonces recorrí tu cuerpo con mi mirada y recién allí, pudiste darte cuenta que mis susurros, no fueron falsos sino verdaderos. Pero no me creíste porque esa noche no me supiste contestar. Si con mis besos pudiera convencerte en se momento que por ellos yo no estaría contigo, con justa razón me reclamarías, entonces, ¿Por qué cuando pienso hacerte el amor eres tan indiferente? 

Te extraño, te amo y te lo demuestro, ¿Por qué buscas entre los simples, alguno que pudiera darte un beso? ¿Por qué sientes que lo oscuro de la noche, es tu prisión cuando en la libertad del amar, eres sincera? ¿No es nuestro amor como el de los gigantes, que no se rinden por miedos tan insignificantes? Más nuestro amor que se mostró en esa noche, se quedó dormido, pero fue para siempre Valeria, porque así de frívolo, se perdió en el infinito...

Roque Puell López Lavalle

Escucha: https://www.youtube.com/watch?v=DEDJHTdBWr8

No hay comentarios:

Publicar un comentario