Lluvia que caes y refrescas la tierra, limpia ahora mis penas. Llega al instante como las aguas claras del torrente limpio porque las plagas que me embargan no me dejan cantar, recorre hoy palmo a palmo al extraño bosque de piedras que generoso me deja descansar y me cuida y cobija para poderte hablar.. Busca entre mi raíz sedienta de amor, un motivo y una flor para conquistar, busca entre los surcos de mi cubierta, un consuelo a mis fibras truncas porque necesito crecer y que requiero como todos, aprender a volar.
Así, cuando esté confiado en tu manantial, él me enseñe también a poderlo soportar.. Si das de beber al ciervo temeroso y encuentra el puma la razón de su existir, entonces inunda entre mis ánimos rotos lo que necesito saber para no sufrir y si los riachuelos hacen caminos para llevar tu alegría a otro lugar, de tus consuelos y de tu saciar, quiero ahora beber un poco más. ¿Acaso no eres vida y mensajera de la esperanza?
Llevas el fruto de tu ser al desconocido y él agradecido te da su viña pero ingrato es aquél al que tú le diste la fuerza a su semilla y él te da los rastrojos de su voluntad mezquina.. No te vayas ahora porque te necesito, tú que eres agua salubre coronada por los rayos y truenos que retumban en los campos.
¿No se molestan ellos en dejar volar tus piedades? ¿Por qué se complacen cada mañana en dejarte? ¿Quién sabe si al verte mi corazón tome otro sentido y te lleve a otros lugares para después contarles a todos de mi azarosa vida? Pero hoy, no soy feliz con mi destino ¿Qué podrán hacerme entonces los envidiosos si tú estás conmigo?
Roque Puell López Lavalle

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