sábado, 8 de octubre de 2016

Manuel


No hace mucho que nos vimos, si parece ayer que nos saludábamos porque siempre había entre sus manos, los miles de papeles para ayudarnos entre sus ánimos y sonrisas complacientes. Así era Manuel, estudioso de la realidad nacional del educando, aquél que vertía experiencias propias de un erudito de la conciencia humana, el que nos hacía recuperar las notas los días sábados y el que era de los mejores exponentes en la clase.

Se fue el Director de mi colegio. Mi profe, mi amigo, mi padre, maestro de maestros, hace unos días viajó a la eternidad para no volver. Nos conoció de niños, algunos desde los once años y otros más pero nunca dejó de ser el mismo, nunca dejó de ser el entusiasmo viviente y la enseñanza apreciada, menos todavía el sentimiento de un padre para poder orientarnos en la adversidad para cuando fuéramos grandes. 

Cuando fuimos a verlo, yacía en su lecho de cómodos almohadones y de plumas retocadas. Era su lugar de sueños, estaba su mirada serena, pensativa y parecía que estaba dormido. Nos decía quizá en silencio un hasta pronto como si descansara simplemente y un adiós que ni la propia muerte le pudo arrancar por esa tranquilidad que su mirada expresaba. Todo un sentir de los asistentes, padres y alumnos, un binomio de sus más arraigados deseos. Más de una lágrima y cánticos se mostraron entre los que los que asistimos a la santa despedida, 

La misa del cuerpo presente cumplía su cometido desde los que fuimos fundadores hasta las promociones más recientes, es que no se puede olvidar a alguien que fue siempre nuestro maestro perseverante, al que ahora se encuentra distante. Recordamos las miles de anécdotas que se dieron.. ¿Cuántos fuimos retados a ser diferentes en un tiempo que se comenzaban a despertar a las luchas sociales en un país tan diferente? Pero así aprendimos, así quedó entre nosotros el alma diligente del ejemplo y la perseverancia para no desmayar en la vida. Y esta era su mística de formar valientes, esta era la forma de trasmitir el espíritu de soldados consecuentes. 

Lástima pues, que ahora ya no está Don Manuel, todos recordaremos sus enseñanzas, su entrega y su conciencia impartida para ser los mejores ciudadanos. Yo sé que partiremos alguna vez, ¿Alguien sabe la hora cuándo vendrá el encuentro con la verdad? No, nadie, pero yo solamente sé que hay que estar preparados como "Piquito" nos mostró y que quizá si nos saludemos, pero en el más allá… 

Roque Puell López Lavalle

Escucha: https://www.youtube.com/watch?v=ejbWlc0FJ6o

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