¿Cómo estás? ¿Sabías que cuarenta y cinco años han pasado y me acordé de ti? Fue tu ausencia, el disco de moda que te regalé o tal vez fue la nostalgia al volver a mis veinte y recordar las locuras que me envolvieron al quererte con esa inocencia que nunca volvió, no lo sé. Fueron esos amores que mucho tiempo los recordé y no saber ahora, dónde habría de encontrarte. ¿Me extrañaste alguna vez?
Fueron otras vivencias que ya son diferentes ahora. Eran profundos los sentimientos y los valores que se hicieron realidad en nuestra sincera relación. Y fue así que mirando no hace mucho el lugar que nos gustaba, me pareció verte en mis añoranzas, del cómo te abrazaba y te besaba tan apasionado. Te quería tanto… porque eras para mí quien me hacía pensar y sentir el día a día tan real y verdadero.
Pero hoy estamos lejos el uno del otro, tendrás tus nietos ahora, ellos rodeados del amor y del cariño de una abuela como tú, hermosa, con la juventud de ser la romántica de ese entonces, la de dulce mirada, que expresaba un querer y un deseo de ser feliz. Así te recuerdo, como fuiste antes y por qué no pensar yo que no cambiaste aquello, que todavía has conservado la belleza de tu ilusión.
Ojalá te viera nuevamente, hoy el mundo cambia muy rápido pero para mí sería imposible creer que este sueño tendrá que ser verdad algún día. Pero en mi corazón hay un lugar para ti como te lo prometí. Yo había pensado que solo eran palabras del momento pero no, tú fuiste una realidad tan importante en mi vida que sabía de alguna manera que existías.
Nostalgias del pasado, curiosidad del presente, deseos de encontrarme como ayer y sé que aunque cada uno realizó su vida, tus recuerdos de alguna manera me sirvieron para ver una vida totalmente distinta. Te quiero mucho y aun conservo tu fotografía, aquella que un día me la regalaste en una tarde yendo a la playa. Más pienso ahora que estoy triste, que quizá nunca más, nos volveremos a ver...
Roque Puell López Lavalle

No hay comentarios:
Publicar un comentario