viernes, 23 de septiembre de 2022

Regresó el importante

 

Se viste de gala la naturaleza, soplan los vientos, está de fiesta el firmamento, hoy ha acontecido el milagro más grande, tu sonrisa volvió como antes, la felicidad te ha visitado, ha regresado "el importante" para llevarte a sus palacios reales. No sales de tu asombro, no pensabas que en el mundo del mañana todo resulta al revés, lo que no pensabas se realizó, lo que no deseabas ahora lo tienes y si das amor, se habrá pues, de multiplicar. ¿Por qué entonces, tienes así ese rostro? Te había conocido a orillas del camino, en las hondonadas de los ríos y me gustaba cuando le hablabas a los duendes y a los pajarillos silvestres. Buscabas un motivo para enseñar tus recientes tesoros, algunos de plata, otros de jade y de turquesa, más yo te ofrecía el oro de mi nobleza. Pero tú no necesitabas los metales, ni los lienzos entre los grandes, solo querías un corazón sencillo entre los mortales.

Era difícil de creer y qué complicado sería encontrarlo, hoy no se encuentran especímenes de esa rara naturaleza porque hoy hay más rencillas, más candelas, más orgullosos que un buen vino o quizá una rosa creída en el camino. Sin embargo, las muchas aguas no podrán apagar la esperanza que tenías de encontrarlo. Te habías esforzado tanto sin preguntar, que tu ánimo pronto, nunca cejó de perseverar. Entonces tu abuelo Freder, antes de morir, te dejó alegre, un invaluable tesoro. Lo hizo después de muchos viajes y de grandes esfuerzos hasta que por fin, él te había encontrado. Y eras tú la indicada, la más inocente, la más ingenua, la de un corazón noble pero en el fondo, una indomable guerrera. Así entonces, se fue tranquilo dejando su mejor legado entre las más buscadas princesas, pero solo había una que se hacía merecedora de tal deferencia.

Extraño fue que cuando abriste el pequeño cofre, se encontraba una llave de oro que adjuntaba una pequeña nota que decía: “Con esta llave tendrás tu esperada felicidad, pero cuando la encuentres, ella te colmará de bien pero finalmente, desaparecerá”. Extrañada quedaste, y pensaste: “¿Cómo sabré quién es mi felicidad o que señal tendré de su llegada? Pasado el tiempo, muchos en el pueblo decían que había alguien misterioso que vivía en las cumbres de las montañas, seguramente por los quintos apurados de aquellas laderas. Su casa era una cabaña de madera, de tejas rojas, sus animales eran la envidia de los moradores de aquella región y sin embargo, todo eso no importaba pues en algún momento, habrían de salir los verdaderos motivos de su razón. Pero él no te conocía, solo había oído de ti en la llanura de la quebrada y que solo sonreías a quien te lo pedía.

Entonces cuando el hombrecillo llegó al pueblo, algo cansado y temeroso, preguntó: ¿Quién habría de mostrarme el camino de regreso sin ser yo más que un inocente arriero que está ahora perdido? Y tú al verlo, le respondiste con sencillez las maneras prontas de encontrar el sendero que tanto buscaba. Él te escuchó y le atrajo tu espíritu y tu corazón. Sus ojos le dijeron que posiblemente eras tú la que él había escuchado hablar y decidió quedarse algunos días antes de partir. Pero pasó que una mañana, algunos malos hombres quisieron borrar la alegría de tu corazón. Intentaron robar tu inocencia a plena luz del día y sin razón. Tú te defendiste y sin que nadie que escuchara tu clamor, luchabas hasta el final. Aquél hombre se enteró y sacó pronto su espada reluciente para defenderte, terminado así con la afrenta. Cayeron uno a uno los granujas y entre los dos, pudieron llevarlos a chirona.

Solo quedaron miradas, no hubieron palabras y no bastó el agradecimiento, algo distinto nació en el brillar de los ojos... ¿Acaso no se habían dado cuenta que eran el uno para el otro? Y sucedió que te enamoraste tanto de tu salvador, como él de tu candor. La clave de oro entonces, abrió la cerradura de su corazón y aquél legado entonces, se cumplió. Pronto aquella herramienta, dada por el finado, por fin no se pudo encontrar. Ya no era necesaria porque fueron felices y el amor triunfó. Tu sonrisa regresó como antes y "el importante", te llevó a sus palacios reales. ¡¡Qué tal encontrón!!

Roque Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=8M74y1Ht7FI

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