viernes, 28 de abril de 2017

Lombardos, godos y austriacos


Lombardos, godos, y austriacos, así son los amigos de antaño. Se encienden en una chispa de fogatas y luego aparecen en las luces multicolores de una fiesta. Son las sorpresas del presente y lo que no sabrás del futuro. De todos los rostros se forman una Nación, de todas las babeadas un lenguaje y de las lejanas tierras, las sorpresas de lo mucho que no se sabe. Si así fuera, ¿Cómo podremos vencer si la carrera está por empezar? Los últimos serán los primeros en un día a la vez, unos para vergüenza y otros para la decencia...

Pero así seguimos creciendo, las hormonas definieron los papeles, tú te hiciste hombre, tú eras ya una mujer, pero ambos son como esos peluches bobos, porque todo el tiempo están peleando por ser los mejores. Pero  después vinieron los desengaños, se hirieron las mejores intenciones, nacieron las ilusiones del único amor, pero también se conocieron a los que casi no hablaron nunca. Aquellos que con la complicidad de la noche descubrieron lo prohibido aunque eso, nunca estuvo desapercibido para la mayoría. Todos lo celebraron a lo grande pero así se fue el formalismo, luego, se enfrentó la verdad y finalmente el qué dirán. Así son de admirar, a nuestros amigos...

Después, pasaron los años y las decisiones fueron tomando los primeros lugares porque la batalla para un nuevo mundo, comenzó. ¿Qué pasó con los que no llegaron? Empezaron de nuevo, desaparecieron, viajaron, descubrieron el trago amargo y se colaron solos para el otro lado. Llegaron los triunfos, los sueños, las derrotas y unos más llegaron para trabajar al dizque Estado. Ellos no cambiaron nada porque siempre sufrieron las mismas desilusiones, las denuncias, y los valores, bien enterrados. Así vivieron frustrados,  nuestros amigos del pasado...

Entonces, aparecieron los tortolitos. Fueron los días o las noches vividas cuando la esperada descendencia llegó. A volcar ahora la experiencia, a sentir el no saber nada pero ahí estaba la prueba. Con la teoría vendría la práctica. ¿Verdad? Y ya los abuelos le advirtieron al bípedo emplumado: “Aunque todavía no has salido del cascarón, aprenderás, porque así de la noche a la mañana, se hizo tu padre”,  y así aprendieron la lección, todos los amigos de la niñez...

Pero la muerte había comenzado a hacer su trabajo y la gran cacería había empezado. Todos volaban,  unos se fueron en los cajones de la funeraria y otros murieron de pie defendiendo a la Bolsa. Eso nunca había cambiado pues desde niños aprendimos que la tabla de multiplicar era un juego pero para otros, se convirtió más adelante, en un pésimo mandamiento. Así partieron de aquí, los compañeros del tiempo... 

Sin embargo, para algunos fuiste el héroe de la película, el abrelatas del destino, la promesa del partido que a estadio lleno era el Campeonato en que jugabas tu destino. Pero llegaron los malos días y quizá de héroe pasaste a villano, fuiste el más odiado y todavía alguno se deshizo en disculpas tontas por no haberte saludado. No ganaste la Copa pero si premios y reconocimientos. Recuerdo que te dieron una copita de vino y  esa niña de tu infancia, si fue alegre, cariñosa y de gran sacrificio que te acompañó hasta el fin de tus días.... 

Lombardos, godos, austriacos, extraños quizá o ingratos, pero los llevo siempre en mi corazón porque así fueron, algunos amigos de antaño...

Roque Puell López Lavalle 

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