jueves, 30 de julio de 2015

Caminos del inca




Caminos del inca que me muestras la cordillera hermosa, escarpada, antesala del gigante dormido que regala generosa la vida de palacios enclavados en la montaña. El abismo infranqueable de tus alturas me hace sentir pequeño, me hace contar el sueño de que nunca te rindes al buscar mi admiración...

Camino del trabajador andino, que lleva su sustento que le regala el Creador a tiempo. Tienes el aplauso de propios y extraños, por ello llevas la consumación de los siglos que revives en la gloria de antaño. ¡Hoy quisiera recorrer tus caminos! ¡Vuela zampoña vuela, que tu aroma me roba el alma! ¡Quena que me abraza, que me toca, se eleva mi corazón porque mi ser todavía llora!

Al Ande me llevas, a las lagunas me rindes, a las montañas de nieves perpetuas me guías, a los campos pastoriles de mi tierra me enamoras ¡Cálida desolación que mi emoción reacciona! Noble es tu grandeza que se traduce en el pasado de un imperio orgulloso y conquistador de los reinos y de las tierras lejanas...

Por eso es que la tinya redobla a lo lejos con majestad clamorosa las fibras de mi corazón peruano. Tienes la ternura de mis días, en la frágil flor de las alturas me regocijo, el sonido de la quena me contenta, dice que tengo una herencia inquebrantable y una gran fortaleza del valor que a todos asombra... ¡Una cordillera bendita! ¡Un farallón infranqueable! ¡Vuela zampoña ahora, que tu melodía contenta mi alma!

Roque Puell López Lavalle


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