jueves, 11 de julio de 2019

Como el Señor de los cielos nos enseñó


El cielo está oscuro, es de color azul así como el misterioso manto que lo envuelve pero el fenómeno es tan inmenso, que es ya media noche y se siente el silencio que reina alrededor. Aunque no está la luna de otros días, hoy solamente escucho que mi corazón se estremece y entonces ahora inspirado, puedo escribir...

En las alturas donde me encuentro, el aire frío invade mis pensamientos, hiela mis deseos pero no dejo de pensar en ti ¿Qué harás ahora a pesar que las tormentas me impiden verte? O quizá me pregunte ahora ¿Cómo es que la distancia puede usar a los nubarrones que en estos momentos nos separa cada vez más? No sé la respuesta pero siento que estás en lo profundo de mi ser y ahora tengo la esperanza de encontrarte aun cuando yo sueñe con tu recuerdo...

Busco entre las estrellas del cielo, tu rostro, luego entre las luces del cielo, la figura que extraño y en las estrellas tus ojos, porque ante ellos expresaría todo lo que mi pasión enciende, lo que mi amor te jura pero que ahora debe permanecer callado. No quiero que me veas como el advenedizo que quiere arrancar tus sentimientos, porque estaría mejor ser como el fiero guerrero que toma una quebrada y que no contempla la emoción del miedo, ni los rezos de un labriego... 

Así amanezco entre las cúspides de mi montaña, donde el cóndor real hoy vuela orgulloso, cubriendo el paisaje inmenso con su mirada y entonces, solo me cuestiono: ¿Será que el tiempo hace crecer mi angustia del no saber cuándo podré estrechar mi amor junto al tuyo? No lo sé la verdad, solamente presiento que los vientos no tienen influencia en mi razón porque no dejan de recordarme que entre nosotros existen lazos estrecho que nada ni nadie nos puede separar...

Pero no quisiera que estuvieran reflejados en ellos los colores del arco iris como los de un amigo, el que quisieras olvidar sin un atisbo de esperanza, sino que me gustaría ser como la estela de un cometa, aquella que le mostraría a propios y extraños, que te amo y así solazarme íntegro en tus pechos tan generosos. Así, al pasar el tiempo, al darte mi amor entre las historias de mi pueblo, quiero que todos recuerden al rey y a una princesa...

Y que se enseñe a otros que no existe amor más grande del que uno pueda dar y recibir, de amar y ser amado. Que no sea lo nuestro como la mejor estrella con que nacimos, sino como el Señor de los cielos, nos enseñó...

Roque Puell López Lavalle

Escucha: https://www.youtube.com/watch?v=8kQZHYbZkLs

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