Sombrías y vistosas son las frías mañanas del invierno que muchas veces son un quebranto para todos sus habitantes. Los pinos en el bosque son los que sufren y es la nieve que cubren sus ramas pero por otros lugares del bosque, es la manada de lobos que también recibe los cambios bruscos del tiempo. Sin embargo, uno de aquellos, tuvo una esperanza que le haría cambiar su vida y volvió a nacer lleno de ilusiones. Se propuso entonces, ya no ser el viejo lobo que se escondía en la madriguera buscando las letanías del pasado y así entonces, cambió los cuentos que hacía mucho se los habían narrado...
Ahora partiría con gusto a las montañas, correría libre en los caminos que lo llevarían hacia el mar, exploraría la tierra nueva y sus entrañas, sería el depredador de siempre pero también escucharía la música del bosque, los murmullos de sus criaturas pintando lienzos de alegría a su corazón que también estaba enamorado... ¡Qué locura!
Ahora partiría con gusto a las montañas, correría libre en los caminos que lo llevarían hacia el mar, exploraría la tierra nueva y sus entrañas, sería el depredador de siempre pero también escucharía la música del bosque, los murmullos de sus criaturas pintando lienzos de alegría a su corazón que también estaba enamorado... ¡Qué locura!
En el vivir de sus travesías; contaba poco a poco los días como lo hacen las hadas de las cañadas, sin premura y en silencio, no dejando de buscar un presente a su amada prodigándole además de sus atenciones. Ella tampoco tuvo el reparo en demostrarle su cariño porque no solo fueron las muchas palabras sino el cumplir de ellas y las promesas que juntos se hicieron... ¿Qué juramentos habrían de prometerse después?
Corría orondo por las vegas y los ríos, felices estaban los dos por el viento, contemplando el atardecer y amándose en el ocaso, estaban acompañados de sus proezas que no eran pocas. Y junto a ella, la compañera de sus días, buscaba incesante y presto, el abrigo para el invierno así como el alimento de lo indispensable para la llegada del lobezno...
Así durante meses, disfrutaban de su tiempo, compartían sus aventuras y el cariño de los buenos, pero viviendo felices, su amor primero...
Así durante meses, disfrutaban de su tiempo, compartían sus aventuras y el cariño de los buenos, pero viviendo felices, su amor primero...
Roque Puell López Lavalle

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