Eran las tardes acostumbradas de la velada
y eran los tres convidados al riguroso té,
vino la gata, el perro y la verde lora
¡¡Y grandes fueron invitados!!
¡¡Y grandes fueron invitados!!
Y contaban todos las novedades del verano
con esos variados climas de la mañana
y hablando mal de todos los vecinos
¡Pecaron todos así de insensatos!
La gata distante, de poco, hablaba a nada
el perro tontolón, solamente ladraba
y la lora sin ninguna educación
solo repetía muchas bobadas
Así pues, empezaron esos malos relatos
todas a una decían tener la solución
y uno que otro alzó la fuerte voz
por juzgar al tal desconocido
sin mal y sin apellidos...
Entonces muchos sufrieron un desencanto
y el té para el momento, sabía amargo
de las alegrías quedaron tristezas
por tener el hocico presumido
y beber vino, mal digerido
Pero el león, que era el dueño de la casa
despertó de su sueño insatisfecho
no le gustó la reunión insolente
despertó de su sueño insatisfecho
no le gustó la reunión insolente
pero ellos ni se dieron cuenta
porque la lora enmudeció
el perro fue el inocente
y la gata, ofendida...
Venida la noche, no hubo ruido alguno
y se presentó silencioso el vengador
el león declaró: ¡¡Fin de fiestaa!!
¡¡Zásss!! ¡A todititos engulló!
Y hoy, sin pena ni gloria,
¡¡Terminó la reunión!!
Roque Puell López Lavalle

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