martes, 5 de diciembre de 2017

Las voces del mar



Subí aquella mañana de otoño al espigón de una de las playas de la Costa Verde en mí acostumbrado caminar. Quería sentir la fría brisa marina y contemplar en ese instante el vasto horizonte que era tan lejano como la creación del cielo al igual que tan misterioso como las estrellas juntas en el firmamento...

Pero las olas del mar iban y venían indiferentes porque no tenían comienzo ni final...

Pensé acerca de muchas cosas, los amigos, las aventuras de juventud y no sé por qué vino al pensamiento una ocasión en la que mi vida fue una vez maltratada por un desleal amigo. El me asedió con su espada desenvainada y así como el hierro cala en las heridas, así también fueron sus palabras. Luego apareció de lejos aquella niña mora y escuché la voz ida de su engaño y de su mentira amorosa...

Las olas del mar iban y venían sorprendidas, pues no conocían el origen del mal...

En ese entonces, se fueron las grandes ilusiones y de esa manera sonaron los esperados tambores que inundaron mi alma. Ya no existían los sueños y las futuras promesas. Ya no habría motivo el por qué esperar con ilusión nuestras citas del amor porque el poeta acabó con sus desvelos. ¡Y más todavía con los sentimientos!

Y las olas del mar iban y venían tristes porque no sabían en qué iban a terminar...

Sin embargo, cuando recuerdo eso ahora, sé que todos nosotros de alguna manera somos aficionados a nuestra vida corta porque no tenemos la voluntad y el tiempo para amar y ser amados. ¿Será eso cierto? Más no sea para algunos esto un ramo de pretextos para luego no considerar a nadie y terminar simplemente como unos miserables. La vida es bella y por una rosa negra, no se acabarán las estrellas…

Así iban y venían las olas, pero estas verdades, me la dijeron las voces del mar..

Roque Puell López Lavalle

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