martes, 11 de agosto de 2015

Juntos


Juntos, como debe ser para ir en busca del encuentro de dos mundos acaso simples, acaso impulsados por un amor tremendo en las gotas de lluvia que brotan algunas veces en la primavera. No deberíamos de pensar en eso, tú estás contenta con lo que somos ahora y yo estoy feliz por este sentimiento...

Juntos, para amalgamar las penas y buscar la libertad en las risas sin más contenido que nuestras experiencias a lo largo de la vida. Será tal vez en la alegría del ser vencidos por ese amor que nos unió en un sin número de promesas y en un interminable perfume de voluntades que ahora nos llenan el alma...

Juntos, para arrebatarle al viento su fuerza y así llevarnos los sonidos de su magnificencia. Ellos pondrán fin a las dudas y temores, se llevarán de cuajo los sentimientos inferiores y volarán por el firmamento para perder lo que alguna vez nos entristeció. Después podremos crecer en armonía con lo que creímos siempre y con lo que nunca desapareció...

Juntos, para ver la vida de otra manera, no como los soñadores que ven el cielo primero y se creen privilegiados de ser ellos los únicos en alcanzar el aliento que necesitan para ser mejores. Nosotros tenemos el mejor de los amores y unidos podremos entrelazar nuestras vidas como una fortaleza que no muchos podrán conservar en el tren de los años o en la quietud de un remanso...

Juntos, para luchar cada mañana con el mundo incomprendido, llorar con la gente que ya perdió las esperanzas de encontrar un destino y demostrar que la esperanza no se pierde si se tiene un corazón rebelde de no ser los mismos... No perdamos la ilusión de las conquistas, la libertad de correr por los inmensos campos donde no hay ataduras, donde no hay temor para demostrar que hay una esperanza a los que libran la vida sin amarguras...

Juntos, para amanecer cada mañana en el lecho de los amores y en las esperanzas del celo manifiesto, cumplidos de encontrarnos siempre como dos adolescentes que viven el amor intensamente como si fuera el primero de tantos para prometerse después amor eterno. No busquemos más; que entre las mañanas frías y las cobijas consentidas, el encuentro de tu dulce voz nos dirá que en el buscar el tiempo, encontraremos una maravilla...

Juntos, para morir en un amor interminable que ni la muerte podrá vencer porque tú tienes lo que yo más anhelo y tú lo que más quisiste. Pero no olvido que nosotros somos como el agua del manantial que gota a gota ablanda la roca y engrandece el alma que quiere dejar un legado para que otros lo puedan disfrutar. Y si lo consiguiéramos, seríamos entonces los más fuertes porque así será como siempre quisimos ser…

Roque Puell López Lavalle

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