martes, 11 de agosto de 2015

En las montañas de mi cantar



Puedo contemplar en las alturas, las montañas en las que mis ojos pueden divisar. Entre los abismos y entre el viento que me golpea el rostro, escucho una voz que retumba entre las brumas de mi existencia. Es una melodía que encuentra paz en mi ser cansado por la espada certera, es una respuesta a una ilusión, una esperanza del cielo misterioso que ahora encuentro. Y fue el amanecer nuevo que me hizo recordar tu figura y tu tiempo. Será tal vez un hermoso sueño  o una alegría que tu conciencia supo guardar..

Las palabras que me dijiste llegaron a mi alma desnuda, encontraron una sonrisa a mi rincón inexpugnable, repleto de tesoros escondidos, escogidos solamente para ti. Ahora seré más fuerte en mi refugio que levanta mi fuerza a mi ser y verás que solo algunos lo podrán entender. Será que las gotas de tu manantial horadan poco a poco la roca dura y tosca de mi armadura, quizá. Tanto que me niego cuándo fue que me empezaste a hacer pensar. ¿No será que han regresado a mi vida los momentos de soñar?

Pero los misterios de la vida y las sombras de sus caminos, a todos nos hacen reflexionar. Algunos para prosperar dejan todo por el ánimo de crecer, otros en cambio, venden su alma al mejor postor para nunca perecer. Mejor es el bienaventurado mortal quien tiene en el Creador sus fuerzas. La vida es bella y no por los desazones de nuestro ser, El Eterno nos quitará su amor. 

Así son ahora los cánticos de mi mañana, así es el pensamiento de quien amo ahora y deseo que no se vaya, que esté junto conmigo en las buenas y en las malas, en el amor bello que yo le podré dar,  sea en el infinito o mejor, en las montañas de mi cantar...

Roque Puell López Lavalle



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