sábado, 7 de marzo de 2020

No te lo dije


No te lo dije porque tú habías cambiado, porque te habías convertido en un bello cuento. La diosa de mi imaginación, se tornó en una tímida e inalcanzable dama que no daba cabida a mi sentir y tampoco a mis esperanzas. ¿Será verdad que lo nuestro se convertiría en algo irrealizable?

No te lo confesé, pues vanos fueron mis deseos y duras fueron tus palabras, como si ellos fueran clavos que tu razón no quiere escuchar pero lo que ahora siento, quizá más adelante lo puedas comprender. Y sabes, si yo tuviera que elegir hoy con quien habría de quedarme, sería contigo pues el qué dirán moriría pronto, pero mis besos no se perderían jamás… 

Entonces, decidí ser como el mar azul de nuestra costa, imprevisible, fuerte, no melindroso, de tal ímpetu que se asemejaría a las temibles tempestades y aun así, seguramente recibiría la brisa de tu indiferencia... ¡No te amaneció el amarme como soy amada mía! 

Pero si en el remolino de tus pensamientos más profundos pudiera estar y si en las montañas de tu corazón quisiese escalar, ya no tendría que recordar más tu desvelo y tu quebranto, porque si no quisiste enfrentar lo que mi corazón anhela, ¿Cómo podría amar yo al tuyo?

Por eso, no te lo dije aquella vez en para que no sueñes con castillos en el aire y no veas caballeros que quieran vengar el desaire, ni menos ladrones que roben mi más preciado tesoro. Pero igual te amo, porque quiero tenerte siempre entre mis besos y nunca dejarte. ¿Será que la soledad de mi vida será mejor para mi que tus ojos a los cuales tanto deseo?

Roque Puell López - Lavalle














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