Para siempre te negaste negra a izar juntos mi bandera regia de soldado y pelear en la refriega porque preferiste huir sin razones al igual que una tímida gacela... para siempre te negaste también a vivir de mi ser ilusionado y de mis besos apasionados fingiendo, llorando mentiras, pero sin ninguna vergüenza...
Para siempre te negaste niña bella a darme tu cuerpo y tu alma, quizá por ser atento y por ser ingenuo, creyendo que así me tomabas el pelo... pero con todo, no quisiste comprender mis sueños y ofuscada o quien sabe confundida, no luchaste por lo nuestro como una leal compañera...
Y ya ves, al pasar el tiempo, murió mi amor de indio porque recuerdo que te amé en su momento... ¿Recordarás? Fue aquella vez cuando brillaba el sol en la pradera... cuando bajo el cielo azul te prometía mil cosas y te regalaba confites de colores... pero hoy negra, donde ya no se cuentan las horas, ni el tiempo y ni los besos en tu regazo... ¡¡Hoy, es un día como cualquiera!!
Y ya ves, al pasar el tiempo, murió mi amor de indio porque recuerdo que te amé en su momento... ¿Recordarás? Fue aquella vez cuando brillaba el sol en la pradera... cuando bajo el cielo azul te prometía mil cosas y te regalaba confites de colores... pero hoy negra, donde ya no se cuentan las horas, ni el tiempo y ni los besos en tu regazo... ¡¡Hoy, es un día como cualquiera!!
Roque Puell López Lavalle

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