viernes, 14 de junio de 2019

Mujer, yo que te conozco



Mujer, yo que te conozco, guarda mi secreto en tu seno. Yo te veo feliz cuando sonríes y contemplo tu llorar cuando muere la tarde. Y ni siquiera te has dado cuenta ahora que tengo algunos pensamientos para ti...

El cielo está gris y a pesar del frío, el pajarillo canta alegre pero yo quisiera saber dónde estarás. Tal vez en apuros; intuyo, o quizá vives en el quehacer del castillo de tus cuentos. Hoy quisiera caminar en silencio y contarle a los cielos mis senderos, guardando así el horizonte de tu ser en mis propias manos... 


Deseo ver tu figura y perderme en mis tiempos idos. Quisiera contarte acerca de mi vida y hacerte escuchar sus latidos, te llevaría a la sima del misterio para que veas las correrías de una humanidad que no hace algo en serio. También te mostraría en los abismos del mar los tesoros, los imponentes palacios y las reliquias que ahora yacen dormidas para que veas que no todo es igual como lo cuentan los que no lo conocen... 


Lo haría simplemente para quebrar tu corazón de piedra y no me juzgues a través de una historia sin propósito y sin sentido. No obstante mujer si no hubiera sido de esa manera, no habría descubierto tu desprecio escondido y tu desatención por mi.  Pero el atraer de tu belleza, me alcanzó al fin dándome cuenta que la lisonja de tus palabras, fueron siempre infieles a mi razón... 


Ahora solo sé que los desamores de tu sentir y tus vanos presentimientos, ya no nacieron en mí para escribir nuestra historia. Más tengo esperanzas por el cariño de una chapina quien me lo ofreció con primor y con desvelo, porque solo así, sería recibida en mi corazón. Más no seré yo quien te lo cuente sino tus propios caminos en los que andas, aquellos que te hacen creer que eres feliz estando sola y sin compañero, el que te haga la corte para convertirte en una gran señora... 


Sin embargo, veo ahora, que tu alma no entiende que mi yo está extrañado por tu ufana actitud.  Por todo eso, será mejor que me marche. Así sabrás de una vez por todas que en las montañas de mi espíritu e intención, has pasado de mis claros sueños, a un olvido sin aviso y ¡Pobre de ti! sin ninguna contemplación… 

Roque Puell López Lavalle


Escucha el Link: https://www.youtube.com/watch?v=Un_FG8nLoiA










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