miércoles, 21 de noviembre de 2018

Amanezco...


Amanezco entre sueños, entre la modorra de no querer levantarme, entre el vestirme para lo mismo, para lo que siempre pienso o anhelo en este nuevo día. Espero que hoy haya un clima diferente o será tal vez como de costumbre, sea porque lo expreso de esta manera o porque no quiero reconocerlo...

Amanezco intacto, profundo, en el presente de mi existencia porque mi futuro no lo conozco todavía y me doy cuenta que mi férrea voluntad no detiene a los hombres tramposos. Será menester entonces que tenga mi seguridad, no deseo imaginar que todo cuanto yo he creído se convierta finalmente en una simple moraleja...

Amanezco en otro mundo, desconocido a mi entender donde no se conoce el nombre y de dónde pudo provenir. Pero será mejor para que no lleve dentro de mí la ingratitud de mi corazón y la amargura de mi alma. De esta manera, tendré la oportunidad de volar sin límites y sin lastres a una mejor experiencia...

Amanezco enhorabuena para añorar esos tiempos tan diferentes a los de ahora, donde todo era tan simple y tan sencillo de vivir. Donde también era más fácil encontrar lo inexplicable y escuchar de repente a la voz de aquella que decía amarnos pero eran solamente mentiras dichas al azar porque se perdían solas en un bosque infinito de palabras...

Amanezco sin hermanos porque nunca los tuve ni los necesito, ¿Por qué habría de extrañarlos? ¿Vivirían su mundo como el mío? Observé que estaban llenos de pertrechos que se habían perdido en otras épocas porque crecieron embuídos en los cielos donde el espíritu halla al silencio perdiéndose en la sequía de las promesas y de los juramentos...

Amanezco porque amanezco, porque inspiro vida y no me importa ahora lo que de mi se hable. Así es porque no me rindo ni me rendiré ¡Carajo! Porque no está en mí naturaleza sembrar en el pantano de los imposibles ni me está permitido tampoco llorar sin consideración por las heridas que me hicieron daño...

Roque Puell López Lavalle


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