viernes, 5 de octubre de 2018

Voten por mí...



Ahí están los candidatos en un escenario singular. Muchos son los pedidos de orden y las mociones que se hacen a viva voz pero pocos son los resultados que se ven y ninguno de ellos es coherente con la demanda. Más atienden a las dudas que presenta el destino y a los aburridos discursos que hace tiempo nadie quiere escuchar. ¿Acaso son las obras de infraestructura más importantes que el hambre, la seguridad, la pandemia o las vacunas?  

Pero salen los gladiadores a la arena para dar pan y circo al pueblo resentido que les apremia porque hasta ahora no se da una ley para el que sufre injusticias por una mentira encubierta. Así se encuentran los actores en un teatrín de mala muerte, algunos parecen bufones de circo en un pueblo muy lejano. ¿Es posible que ellos hayan trabajado lo suficiente justificando su elocuencia por los que nosotros habremos de votar?

No es necesario que la familia salga resguardada por la tecnología mientras no se no se aprenda al que roba. La inseguridad está en las calles, la muerte ronda en las veredas, el tránsito es un caos y no hay soluciones porque existe un laberinto de ideas en las mentes que no están preparadas. Falta voluntad política aun para las inversiones. ¿Hasta cuándo? No se sabe, ni las promesas que se ofrecieron y tampoco porque “no se puede” como dice el camarón y por debajo de la mesa recibe las propinas jugosas de don dinero.

Existen también los que pretenden ser la solución por encima de todo. No importan las bases de una Constitución, no valen los reclamos que proclaman la unidad. Sus exigencias son tales que se ufanan de saber mucho como hombres del milenio pero realmente parecen las vacilaciones de un pollino. Pero es lamentable que cuando se les resiste a sus ideas. Olvidan que todos merecemos respeto así como los piden y que el orgullo que pretenden no se cuenta entre las masas. Poco o nada se acuerdan de la creación, cuando se proclamó a todas luces: “Varón y hembra los creó” y no uno más para el montón...

Por eso y mucho más, los pueblos se rebelan, enarbolan la bandera del reclamo y de la justicia, pero los demás, no opinan, no saben, tal como arrojan las encuestas. ¿Cuántos gobiernos municipales más son necesarios para que el país tenga lo que necesita? “Pasarán más de mil años muchos más, yo no sé si tenga amor la eternidad”, como dice el bolero. El mal continúa como el gran Concierto, unos tocan de memoria y otros empeñosos deliran con la partitura en sus narices. ¡¡Cómo se parece el país, a un mundo de locos y a una aburrida función!!

Solamente que en vez de que nosotros hayamos pagado nuestras localidades para que nos enseñen algo de bueno, tengamos que esperar como siempre al “galán”, de la presentación que siempre nos palabree y nosotros gritando después al unísono: ¡¡Abajo el telón!!

Roque Puell López Lavalle

Link: https://www.youtube.com/watch?v=c26ouAIGvh0

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